La mastitis bovina es una de las enfermedades más comunes y costosas en la ganadería lechera. Se estima que puede reducir la producción de leche hasta en un 30% por vaca afectada, además de incrementar los gastos en tratamientos y descartar leche no apta para consumo. Por estas razones, es uno de los temas más buscados por productores, veterinarios y estudiantes de medicina veterinaria.
En esta guía, exploraremos de forma científica y práctica qué es la mastitis, cuáles son sus causas más frecuentes y qué estrategias efectivas existen para prevenirla y controlarla.
¿Qué es la mastitis bovina?
La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria causada principalmente por bacterias, aunque también puede deberse a hongos o lesiones. Afecta la calidad de la leche, incrementa el conteo de células somáticas y compromete el bienestar animal.
Existen dos tipos principales:
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Mastitis clínica: visible a simple vista (cambios en la leche, inflamación de la ubre, dolor).
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Mastitis subclínica: no presenta síntomas evidentes, pero se detecta mediante pruebas de laboratorio o conteo celular.
Principales causas de la mastitis
Los agentes infecciosos más frecuentes son:
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Streptococcus agalactiae
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Staphylococcus aureus
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Escherichia coli
Factores de riesgo:
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Deficiente higiene en la sala de ordeño.
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Equipos de ordeño mal calibrados.
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Estrés ambiental (humedad, calor, hacinamiento).
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Deficiencias en la nutrición y el sistema inmune del animal.
Síntomas comunes
La mastitis clínica se manifiesta con:
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Ubre inflamada, caliente y dolorosa.
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Leche con grumos, cambios de color o presencia de pus.
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Disminución en la producción láctea.
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En casos graves: fiebre, inapetencia y decaimiento.
La mastitis subclínica, aunque silenciosa, genera grandes pérdidas económicas y requiere pruebas diagnósticas como el California Mastitis Test (CMT).
Diagnóstico científico
Hoy en día, el diagnóstico de mastitis combina métodos tradicionales con tecnología avanzada:
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Cultivos bacteriológicos: identificación del agente causal.
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PCR en tiempo real: diagnóstico rápido y preciso.
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Biosensores: tecnologías emergentes para detección en tiempo real en sala de ordeño.
Estrategias efectivas para el control de mastitis
La prevención es siempre la mejor estrategia. Entre las medidas más efectivas destacan:
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Higiene estricta en el ordeño (limpieza de pezones antes y después).
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Desinfección post-ordeño con selladores.
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Mantenimiento y calibración de equipos.
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Terapia de vaca seca para prevenir infecciones en el periodo de descanso.
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Programas de nutrición balanceada para fortalecer el sistema inmune.
Conclusión
La mastitis bovina no solo afecta la rentabilidad del productor, sino que también tiene implicaciones en el bienestar animal y la inocuidad alimentaria. Implementar un plan de prevención y diagnóstico temprano es la clave para reducir su incidencia.
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